El hombre y sus dilemas de la vida.

 


Aristóteles, Sócrates y Platón formaron el trío estelar de la filosofía ateniense.

 Curiosamente, la vida está directamente relacionada con la muerte.

 La infancia nos relaciona con las conjeturas que nos permite establecer nuestra profesión de adultos.

 Nuestros padres se aseguran de influir en la formación temprana de la primera etapa de la vida, pero pronto uno mismo se encarga de emprender su aparente camino al éxito.

 En la juventud nos hacemos discípulos de cuanto “personaje” llame la atención, sin importar para nada su procedencia o antecedentes. Lo que en muchas ocasiones nos lleva directo al abismo de la incoherencia.

 Muchos otros afortunados se la pasan unos largos años en la Academia hasta convertirse en grandes personajes, quienes luego de otros años de prácticas se convierten en esos ídolos que saben dividir a la población de menos capacidad intelectual.

 Otros estudiantes destacados, de inteligencia fuera de lo común, asimilan con profunda crítica una real evolución.

 Las mentes mediocres acostumbran a estar de acuerdo con todos aquellos “personajes” que llaman la atención con discursos altisonantes y revoltosos y sin ningún asidero. Los demás, quienes no estamos en estos dos bandos, sabemos que, durante la vida en este mundo, nos esforzamos por alcanzar nuestros sueños, aunque no lo logremos. Mas, sin embargo, vivimos una vida apasionada e incondicional en cuanto a las doctrinas de “maestros y gurús”.

 A menudo, frente a las actitudes de la academia, quien tenga una notoria actitud crítica, es muy probable que sea excluido de ciertos privilegios fundamentales para ser destacado en ella.

 Las relaciones interpersonales no pueden ser interpretadas en términos de las Ideas, sin embargo, nuestras ideas nos separan de los amigos. Peor aún, cuando están relacionadas con los acontecimientos políticos de la época, nos pueden llevar a generar conflictos y hasta la guerra.

 El segundo período de la vida, cuando pasamos de los treinta; es cuando ya nos toca hacernos responsables de nosotros mismos, transcurre en diversos lugares y diversidad de trabajos, igual que con distintas compañías de vida.

 Con intensas labores y ajetreos para un puñado de plataformas o compañías que en muchos casos nos explotan, se nos pasan los mejores años de la vida, con tal de alcanzar una estabilidad socio económica.

 Si contrajo matrimonio con quien no debía, la situación es más peliaguda.

La actividad intelectual nos salva del aburrimiento, fuente de agonía.

El diálogo respetuoso nos acerca a la sabiduría de las ideas consistentes.

 

Si reflexionamos sobre la naturaleza y problemática de la existencia humana, el hombre, a diferencia de los animales, no solo resuelve problemas, sino que también los crea.

 La inteligencia humana permite abstraer, prever y buscar soluciones nuevas, pero también genera incertidumbre y crisis, especialmente en la era moderna, donde la idea de progreso y la confianza en la ciencia han sido cuestionadas.

 Se discute sobre los límites de la ciencia, la falta de fundamento de un sistema completo y de continuidad asegurada.

 Si abordamos los problemas con mera analítica, cuando nos enfrentemos a realidades complejas como el ser humano; nos quedamos sin con que responder a las experiencias de la vida.

La capacidad de recordar y aprender del pasado permite al hombre organizar su tiempo y proyectarse hacia el futuro.

 El ser humano es la suma de muchas complejidades donde la unidad e interrelación de sus partes permiten la invención, la tradición y la cultura. Se destaca la importancia de la familia y la sociabilidad natural del ser humano, así como la capacidad de descubrir oportunidades y alternativas.

 Sociedad y familia.

Hay una transición de familia a sociedad, en donde la importancia del honor, la fama y el dinero como conectores sociales nos plantea una ética fundamental y consistente de sociedad. Los riesgos de la indiferencia, el egoísmo y la falta de cooperación es una grave amenaza a la unidad. La asignación de recursos y la formación de sociedad es muy importante para alcanzar los objetivos de lograr una sociedad coherente y justa.

 La ética no garantiza el éxito, pero es esencial para la consistencia social y el desarrollo personal. La ética es garante del buen modo de ganar dinero y crecer como ser humano con virtudes como el honor, la piedad, la gratitud, la amistad y la venganza, mostrando cómo su desarrollo fortalece la sociedad y la persona.

 El lenguaje es visto como una continuación de la naturaleza y base de la cultura. El hombre, a través del lenguaje y la cultura, trasciende lo biológico y crea un mundo simbólico. Se discute la importancia de la convención, la creatividad y la normatividad en la cultura.

 La dimensión espiritual del ser humano destaca la capacidad de reflexión universal y la negación como pruebas de la inmaterialidad y la inmortalidad del alma. Se reflexiona sobre la muerte, la unión alma-cuerpo y el sentido de la existencia.

 Finalmente se explora la relación entre el hombre, la muerte, la cultura y lo sagrado. Se destaca la importancia de la libertad y la destinación, así como la necesidad de una apertura a lo trascendente para darle sentido pleno a la vida.

 Si pensamos demasiado caemos en el dilema de que “nada se” pues hay mucho por aprender, y si no analizamos las situaciones de la vida, caemos en el problema de “la ignorancia” entonces es cuando los demás encuentran donde anidar sus maquiavélicas ideas…

 

Jesucristo te ama y te bendice.

JoseFercho ZamPer