Charlas que curan…

Cualquier persona puede experimentar soledad y aislamiento, pero algunos grupos corren mayor riesgo que otros.  

Creo que los algoritmos de las redes sociales en constante evolución pueden perjudicar el uso adecuado de la tecnología y el equilibrio entre los datos privados de los usuarios.

La evidencia existente demuestra que tenemos motivos para preocuparnos por el impacto de ciertos tipos de uso de la tecnología en nuestras relaciones, nuestro grado de conexión social y nuestra salud.

La participación social y las oportunidades de apoyo suelen ser escasas, generando un círculo vicioso entre salud y conexión. 

La soledad y el aislamiento social en niños y adolescentes aumentan el riesgo de depresión y ansiedad.

La confianza es una actitud que influye en el comportamiento hacia personas desconocidas.

Las crecientes divisiones ideológicas están alimentando el escepticismo e incluso la enemistad y desaprobación.

El mundo apenas comienza a reconocer la vital importancia de la conexión social. 

La calidad de la vida está en las conversaciones que tenemos con los amigos. Y para tener mejores conversaciones y mejores amigos debemos tener mejores consumos culturales porque “eso” es lo que nos junta, hace reír, imagina comunidad y nos hace felices.  

No hay mayor pobreza que hablar de plata y sin plata: este es un tema que se agota rápido y no da para mucho más: siempre habrá ricos que envidiar y pobres que odiar. 

Si quiere hablar de plata, no envidie a nadie, trabaja, la plata es la mejor droga. 

Como se vende la idea de ir a los sitios más espectaculares del mundo para hacer lo mismo de siempre: emborracharse, tener sexo, consumir drogas y aburrirse infinitamente. El aburrido mundo de las apariencias.

Todas esas mentiras le servirán de espejo para conversar mejor con sus amigos, dejar de hablar de plata y buscar sentidos afectivos para sus vidas.

Por eso, los pobres somos ricos en conversación, y con eso somos felices.  

JoseFercho ZamPer


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