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Porque llorar

“Déjelo que llore, que llorando descansa”
Este es un sabio consejo para un hombre afligido.

El ser humano es un mecanismo perfecto, todo lo que siente es por alguna razón: el hambre, sed, cansancio, dolor; todo tiene un por qué, una explicación lógica y racional, tanto la risa como las lágrimas.
Cuando pasamos por penas del alma, y en el caso de los hombres; el mejor remedio es el llanto.

Hasta el día de hoy no hay explicaciones reales de porque el llanto es capaz de sanar las penas del alma, pero en verdad, creo que es el único y verdadero remedio eficaz para lavar las heridas del ser.

Seguramente es porque al llorar bajamos las defensas y nos volvemos mucho más vulnerables, entonces ahí reforzamos los vínculos con nosotros mismos, o con nuestro propio yo. Aunque llorar no arregle nada, nos hace sentir mejor, y descansa el alma.

Otro beneficio del llanto principalmente en los hombres es que mejora el estrés. Al liberarnos de una excesiva tensión, nos devuelve la calma, y se eliminan agentes nocivos.

Este tipo de llanto sanador es aquel que se da en la intimidad, ya que las lágrimas son diferentes si son de tristeza o de alegría, de dolor o por picar cebollas.

Nuestras lágrimas reflejan el estado del alma, o el interior de la persona, es como mirar los distintos paisajes de la naturaleza, cada cual muestra el estado en que esta ese territorio.

Lloramos por diferentes motivos o estado emocional y personal, por la pérdida de un ser amado, cuando llega un nuevo ser, son lágrimas de esos momentos de fragilidad.

Las lágrimas son una forma casi espiritual de comunicación con nuestro yo interior y con el ser amado, en esos momentos tan implacables como la muerte, o tan sencillos como las alegrías por el triunfo o por el fracaso propio o de los nuestros.

Llorar por llorar no es el caso, se trata de dejar salir todo lo que hay en nuestro interior, todo eso que nos tiene más enredados que un bulto de anzuelos. Es muy importante la intimidad, tanto con la pareja como con uno mismo, pasar algún tiempo buscando por dentro, mucho de lo que por fuera no hallamos.

Hombre, esfuérzate y se valiente, conócete a ti mismo si quieres conocer a los demás. No te dejes llevar de los resentimientos, a cambio deja salir tus sentimientos, aunque por esto, parezcas débil.

Recuerda que, aunque el enemigo te abofetee, lo que no te mata te hará más fuerte, porque el poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.

                         JoseFercho ZamPer

El Escritor.



El escritor es un historiador intelectual que elabora hipótesis conflictivas. La historia es un relato, la verdad una ilusión, la investigación es todo un modo de vida.

Los discursos literarios son todo un diálogo de saberes, la realidad se nutre de la imaginación y de la capacidad inventiva del autor.

El Escritor en el transcurso de la Historia ha hecho más conscientes a los seres humanos, procurando compartir su conocimiento al mundo. La Literatura no es un mero ejercicio intelectual, sino que aporta soluciones al ser social.

El escritor condensa lo intelectual con el arte, dándole vida al discurso, estableciendo así un acuerdo entre el escritor y el lector.

Su mirada, da mayor valor al acontecimiento, con su rostro oculto en la maquinación, lo intuye todo, se enfrenta a lo inestable y transforma los indicios en material probatorio que devela el destino de los personajes.

Lo humano y divino subyace en la sociedad como el sistema de emociones, porque el amor es poesía.

La ficción es un recurso retórico usado sin duda alguna con fines políticos, bajo el poder de la sombra, es decir, un conjunto de preceptos que modela y controla a la sociedad por vías subjetivas. El Estado la usa como una terapia analgésica, un recurso para mantener la cohesión en torno a unas lógicas de autoridad.

La Literatura se torna ambigua, cuando trata de alcanzar la verdad mintiendo.

El escritor se atreve a ahondar en los vacíos de la Historia, dándole un sentido narrativo, para trasformar la memoria de los hombres. La historia nunca es de una sola manera.

Cómo explicar que las nuevas generaciones nacen con la muerte a cuestas, porque los dirigentes hicieron de su retórica un instrumento para azuzar la violencia, la lucha sangrienta entre las naciones.

La Literatura traspasa el plano de la ficción mostrando las razones por las cuales la mujer se hace eterna en el mundo de los hombres.

El escritor en su esencia y sentido, lo sabe todo, y anuncia el mundo de otro modo.

JoseFercho ZamPer



Oh mi soledad.



No hay momentos más dolorosos para un hombre enamorado, que la muerte de su esposa.

El dolor es demoledor, la soledad es abrumadora, y no se entiende el por qué ni el para qué.

La mente se pierde en una mirada al universo infinito, su presencia y su compañía, ya no están, pero no aceptamos las de otros.

Todas sus cosas: ropas, zapatos, carteras, bolsos, etc. Las que antes me causaban alegría, ahora traen recuerdos que entristecen mi alma. La mejor decisión fue regalarlo todo a quienes las querían, a la final, solo son cosas.

El primer aniversario de casado después de 31 años, que lo paso solo y triste, muy triste. No se imaginan cuantas noches me he acostado llorando y palpando la cama, y saber que no hay manera alguna de hacerla volver; ni siquiera en otro ser.

Cuantas veces he sentido la necesidad de cambiarlo todo, de comenzar de nuevo en cualquier otro lugar, pero pienso que el sitio a donde vaya no es suficiente para sanar mis entrañas, además, he leído que es necesario hacer el duelo, aceptar la realidad, y afrontar con coraje la pérdida, aunque esto me genere un vacío en todo mi ser.

Ya no extraño el hacer el café en las mañanas, lo extraño es tomármelo solo.
¿En cuánto tiempo se completa un duelo?

Nunca me ha gustado estar deprimido, por lo que, el aferrarme a los recuerdos de ella, es una ruta segura al fracaso.   

Ahora entiendo a las viudas que no se han vuelto a casar, parece que el sentimiento de que su esposo o esposa es único e irremplazable se vuelve real, pues “todo tiempo pasado fue mejor”. Y el peso de la culpa se acentúa con el duelo, lo que dejé de hacer se vuelve insoportable.

No sé si existan terapias que realmente ayuden a sanar estas tristezas, pero, esperar a que el azar o la suerte cambien mi situación emocional, no creo que sea la solución; porque construir una relación nunca es fácil y toma tiempo. Tal vez nunca se supere, pero se aprende a vivir con eso.

El sacerdote nos dijo un día; el matrimonio es “hasta que la muerte los separe”, pero creo que estaba equivocado, “pues va más allá de la muerte, por lo menos varios años más”.

¿Habrá alguien que nos haga sentir algo parecido a lo que sentimos con la ya extinta pareja? Cuando nos golpea el destino, parece que sólo queda resistir, pero la vida sigue su curso como los renuevos de una planta, pero en un abrir y cerrar de ojos, todo puede cambiar. Y aunque sus ojos se cerraron, el mundo sigue girando; y no sé a dónde nos lleve.

Yo no podía creerle, pero algo me decía que entrara en razón, fue algo inexplicable.

Mis hijos tan afectados como yo, se quedaron cerca de mí, no conozco la diferencia entre ser viudo o ser huérfano de madre, pues el silencio en mi cabeza me impide ver mi interior.

Otra forma de amanecer.

No todo es color de rosa, eso ya lo sé y con mucha nostalgia.

Es duro perder la pareja tras un periodo de enfermedad, aunque uno se va haciendo consciente de que ese sería el destino más probable, cuando sucede, se siente que todo se derrumba. 

Después de la muerte de mi pareja, quedé como cuando entramos al colegio por primera vez, un tanto desubicado. Con tres hijos mayores de edad, en fase universitaria, era obligatorio seguir viviendo.

Después de 32 años de vida juntos, se está lo suficientemente acostumbrado a convivir con la pareja. Todo se hace complicado, de la noche a la mañana estaba solo, y fuera de trabajar, ¿qué más habrá por hacer? Me sigo preguntando.

Algunos dicen que la viudez es más difícil de sobrellevar para los hombres que para las mujeres, eso tampoco lo sé. Espero que así sea, por el bien de ellas.

Para evitar que mi vida se desmorone, y sobreponerme a tan horrible pérdida me he dedicado a buscar a Dios en mi interior, a pasar más tiempo a solas y contemplar la obra de Dios, a repasar mi vida anterior, en busca de todo lo que tengo que mejorar, pues necesito demostrarme que hay vida después de la viudez. Y así ayudar a mis hijos en todo lo que esté a mi alcance hacer.

Otros dicen que el tiempo sana las heridas, eso tampoco lo sé, aún no ha pasado mucho tiempo. Pero la sensación de ausencia me lleva a una soledad existencial profunda, sin saber que sigue en la vida, que hay por hacer y porqué hacerlo. A la distancia se puede ver un mejor panorama, el problema es el aquí y el ahora.

Mi madre me enseñó a valerme mi mismo en cuanto a las tareas de la casa y a no depender de otros en mi diario vivir. Tal vez porque ella también enviudó joven y con varios hijos menores, dentro de ellos, yo. El asunto es que sentarse a la meza a tomar el café o la cena solo, es bastante triste.

Con las ventajas que nos da la internet, ahora tengo mucho por hacer, trabajo y estudio, pero a solas, mi vida social es poca; no encuentro con quien compartir mis tristezas.

La lucha contra la depresión o la ansiedad se hace real, hay crisis transitorias, pero en verdad que me he parado firme frente a ellas, para eso me es necesaria la fuerza espiritual.

En este sentido, ya creo haber superado la etapa de “negación”, pero estoy en la toma de consciencia, ya acepto y reconozco mi pérdida. Aunque todavía sueño con ella seguido, ahora veo la casa muy grande, el cuarto, la cama y hasta el closet están casi vacíos.

Gracias a Dios, mi hijo mayor ahora tiene esposa y una hermosa bebe, quienes llenan de alegría y luz la casa. Eso me ayuda muchísimo, sobre todo mi nietecita hermosa, es un bálsamo a mis heridas.
En la vida hay momentos difíciles, lo sé muy bien, pero contar con el apoyo de los hijos, y con el amor desinteresado de mi nieta, pues solo tiene meses de vida, es una ayuda maravillosa, me inspira a vivir por muchos años. Pues hay mucho por hacer.

Algo muy importante es llenar ese vacío que queda en el corazón, aquí es donde necesitamos el amor de Dios, pues no creo que ser humano pueda llenarlo.

En todo caso, experimentar sentimientos y manifestarlos, lo hacemos todos los días, pero creo que recuperar las fuerzas y disfrutar de la vida que nos queda, es tarea de todos.

Al escribir esto voy experimentando que la vida como la muerte, es algo muy común a todo ser humano. Y que es bien difícil dejar de tajo las experiencias vividas con mi pareja durante tantos años, pero que de ello depende también mi futuro en este mundo, que, aunque con grandes dificultades, sigue siendo muy hermoso.

También quiero decir que escribir sobre mis miserias, me libera el alma. Por lo que, lo seguiré haciendo, aunque me cueste lágrimas y regaños.

JoseFercho ZamPer

El éxito de cada día.


Si quieres tener éxito en la vida, es mejor que te rodees de él, para ello hay que ser productivo en el aspecto laboral, en lo emocional y mental.

Las personas suelen centrar su atención en cosas improductivas, ignorando que el tiempo es muy valioso y que se pierden oportunidades económicas por estar malgastando su tiempo haciendo cosas improductivas.

Dale el valor a cada actividad en su día, planifique y prevendrás muchos problemas.

Generalmente no sabemos diferenciar entre una tarea urgente y una importante debido al desorden, pero es muy valioso priorizar las tareas y hacer primero lo que es importante.

Si organizamos nuestras tareas o labores podremos hacer primero todo aquello que es más productivo, de lo contrario, lo más probable sea que muchas de las labores nos lleven a pasar más tiempo de lo necesario atendiéndolas, por no haberlas resuelto a tiempo. Normalmente, lo urgente no es importante, pero sí logran retrasarnos más de lo que debieran.

El no hacer lo que toca a su tiempo, el olvidar hacer las tareas que tenías que realizar en cierta fecha, como el no pagar los servicios a tiempo, nos lleva a modificar nuestros planes. No permitas que una tarea rutinaria se convierta en “urgente”, atiéndela en el momento oportuno, así tendrás tiempo para dedicarlo a las cosas importantes, como tu trabajo, tu familia, tu hogar, y tus hijos.

Valora tus relaciones personales, evita las interrupciones, las distracciones, las llamadas y consultas cuando estás atendiendo a otra persona: como a un cliente, a un familiar o a un amigo. Todo esto son escapes para afrontar lo realmente valioso de la vida, y te pueden conducir a crisis urgentes.

¡No postergues indefinidamente los asuntos personales! El hacer esto reducirá el tiempo invertido en las tareas urgentes, y te harán más productivo.

Ponte al día en todas tus actividades pendientes.
Ordenar las prioridades nos permite ir resolviendo todo aquello que está atrasado, poniendo bajo nuestro control cada tarea o situación pendiente. Esto es clave para avanzar siempre hacia el logro de tus metas.

El estar bien organizado nos permite mantener el control de nuestros proyectos como de todas las áreas de nuestra vida.

Delega las actividades que más puedas a otros, y evalúa el por qué no se atendieron a tiempo antes de que se volvieran urgentes.

Actualmente, el tiempo es nuestro mayor acosador laboral, sexual o familiar; involucrándonos en responder solicitudes de rutina o generales, y retrasándonos en lo que realmente es valioso. La mayoría de las veces que deseamos hacer investigaciones en internet, nos gastamos demasiado tiempo en cosas improductivas, por no priorizar lo que buscamos.

Piensa en las labores que más te apasionan, en cuáles son tus metas y céntrate en ellas con el fin de alcanzarlas. La mayoría de las cosas que no realizamos en el momento oportuno, se van quedando en un segundo plano, y terminan sin hacerse.

No puedes confiar en que mañana lo harás, es mejor que lo hagas ahora; las frutas como las verduras son más sabrosas y alimenticias cuando se consumen frescas, muchas veces hemos tenido que tirarlas.

Deja tiempo para ti y los tuyos, has todo con calma, pero sin pausa.
Aunque no tengamos la respuesta correcta a cada pregunta, siempre será mejor ofrecer una, a cambio de quedarnos callados.  

El escribir en una libreta las ideas o los interrogantes de la vida, nos ayuda a liberar tensiones y lograr abrir la mente a muchas más opciones. El estar muy pendientes de las redes sociales, nos desconecta de los seres humanos.

No tener cosas pendientes es el mejor método para ahorrar tiempo y no estresarse después.
El sueño nos ayuda a procesar y consolidar los recuerdos, por lo que dormir bien recupera nuestro cuerpo y nuestra mente; así como el ejercicio, la alimentación sana, la buena lectura y el diálogo ayudan a mantener una mente despierta y un cuerpo saludable.  

Cuando olvidamos cosas importantes como las citas con: la esposa(o), los hijos, los amigos o cualquiera otra, se nos incrementan las tareas, y con ellas los problemas. Tomar bebidas alcohólicas seguido, aumentan la pérdida de memoria y los problemas cognitivos. Los vegetales de hoja verde ayudan a disminuir los problemas de memoria relacionados con la edad. 

Rompe con la rutina.
Se nos hace muy cómodo hacer lo mismo todos los días, a medida que pasa el tiempo la rutina nos va creando patrones de comportamiento, y estos nos llevan a tomar la misma ruta a casa todos los días, a almorzar los mismos alimentos, y nos acostumbramos hasta a pensar y hablar de lo mismo, impidiéndole al cerebro esforzarse y dar más.

La respiración suave y profunda, los paseos por zonas verdes y escuchar los sonidos de la naturaleza, y la música relajante nos ayudan a mantener clara la mente y los pulmones bombeando oxígeno a nuestro cerebro.  Siempre he sabido que una buena taza de café trae efectos que mejoran la memoria y dan alegría en las personas.   

Poner en práctica los buenos y saludables concejos que te presento aquí, te ayudarán a tener éxito en tu diario caminar por la vida.

JoseFercho ZamPer  

De los cambios urgentes para la vida.




La lucidez de los que ya van a partir, clarifica que cosas debiéramos cambiar en nuestra vida.
             
La gente muere más por depresión u otro trastorno mental, que por la enfermedad misma.

Nadie se enferma porque quiere, el asunto es que la sociedad moderna tiene en su cabeza un cáncer mental, que se va desarrollando todos los días.

Yo creo que el egoísmo nos lleva al punto de echarnos a la pena y caer en un abismo profundo donde no hallamos a nadie que nos ayude a salir, mucho menos a Dios.

Los sentimientos de depresión, soledad, vacío y hasta culpa; son solo sentimientos, los cuales pueden cambiar con ayuda del amor, tanto de la familia como el propio.

El buscar culpables de nuestras desgracias no soluciona nada, la mayoría de las veces la culpa es de uno mismo, por no ser capaz de hablar o expresar los sentimientos por los demás, otras veces es de la misma familia, quienes tampoco ven lo que le sucede a uno de sus miembros y lo dejan solo con sus propias cargas o culpas. Y esto genera un verdadero sentimiento de soledad, un sinsentido de vivir.

Todos damos señales de tristeza, soledad y abandono; pero a veces es más fácil verlas en uno mismo que en el otro, debido a la indiferencia.

Escucho con alguna frecuencia a personas decir: ‘preferiría estar muerto’, o ‘quiero morirme’ o ‘yo debería estar muerto’. Pero en verdad nadie quiere morirse, excepto cuando se pasa por problemas tan serios que se es incapaz de solucionarlos.

La salud mental de las personas es un asunto serio de atender, en este mundo de tanta locura e histeria colectiva, todos estamos expuestos a sufrir trastornos depresivos o enfermedades inventadas. Más aun, cuando han sucedido casos anteriores en la familia.

¿Si vale la pena vivir?

Cuantas veces hemos sentido que la vida no vale la pena vivirla, yo creería que muchas. Hay mujeres que piensan que tener hijos no vale la pena, porque solo se viene a este mundo a sufrir. Y en muchos casos, es así, sin duda.

Pero ¿Realmente es así la vida, o nosotros lo complicamos todo?

A juzgar por una oración que durante toda la vida la hemos repetido como loras mojadas, sin discernir lo que dice, hemos creado una vida realmente dura.

A Ti clamamos los desterrados hijos de Eva,
a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora Abogada Nuestra,
vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos,
y después de este destierro, muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.

Lo que realmente nos ha maltratado la forma de vivir en este hermoso planeta, han sido las expectativas respecto a cómo debería ser el mundo o cómo debería actuar tal persona.

Cuando nos afirman que “tú no te mereces nada”, “sí no fuera por mí” “te vas a ir para el infierno” y cantidad de reproches de ese estilo; y nunca te expresan amor ni compasión, sencillamente nos están ubicando en un mundo en el cual,” No merece la pena vivir”; sin ninguna duda.

Si a un niño, fuera del maltrato psicológico, le falta el alimento y muchas otras cosas, ¿Qué lo puede motivar a vivir? Con sus pensamientos y emociones respecto de su vida, ¡cómo actuar mejor frente a los demás?

Sufrimos más por los conceptos equivocados sobre la vida, que lo que realmente se sufre viviéndola. Aunque no todo es felicidad, sí podemos vivir bastante bien en esta tierra.

 La gran mayoría de los jóvenes hoy, no les agrada el campo, sino de paseo o diversión. Pero a quien le va a gustar algo de lo cual todos reniegan; se imaginan sufriendo porque allí no hay sino problemas, hambre, muerte, bichos, y toda clase de forajidos. Lógicamente, “no vale la pena estar en una finca así de horrible, donde todo da perdidas. ¡qué horror! ¿No tiene sentido verdad?

Desde niño he escuchado a los finqueros quejarse de que el campo no da nada, pero en realidad, ellos son los más ricos del pueblo; y sus hijos han ido a la universidad, en muchos casos, privada.

¿Como disfrutar de algo que todos dicen, ser malo?

Simplemente hemos aceptado las opiniones amañadas de otros, que generalmente son con doble propósito, para que no les cobren impuestos, o para que les paguen mejor sus productos, o simplemente por la mala costumbre de lamentarse por todo.

Por lo consiguiente, alguien que ya ha vivido lo suficiente, puede transmitir un mejor concepto de ella, la vida. Más, cuando ya está de partida de este mundo.

Los fracasos, son una gran oportunidad para replantearnos como estamos viviendo la vida. Cuando las cosas se ponen difíciles, es cuando realmente aprendemos.

Mi esposa murió por una enfermedad de más de dos años, ya en sus últimos días compartíamos de lo que hicimos y no hicimos, de lo que le hubiese gustado hacer, pero por las razones de estar ocupados en todo, no nos ocupados de nosotros mismos.

Tocamos varios aspectos como: el estudio, el trabajo, la pareja, los hijos, y las relaciones personales con el resto de familia y amigos.

El estudio. Ella era consciente de que la carrera que estudió no era la que realmente deseaba; pero por razones prácticas, sus padres le motivaron a estudiar contaduría. Aunque eso no la hizo infeliz, si le impidió estar más a gusto con su trabajo. De ahí surgió nuestro deseo de que los hijos escogieran qué querían estudiar.

El trabajo. Una de las dificultades del trabajo de ella, era la dependencia total de los clientes a la contabilidad, inventarios, nómina y demás asuntos contables e impuestos. Siempre se mantenía trabajando, hasta en casa. Esto impide disponer de mas tiempo para la vida normal.

Otro asunto complicado es la responsabilidad, ella era tan responsable con todo, que prefería no dormir, con tal de mantenerse al día con sus labores. Pero, aun así, no se lograba, pues trabajo siempre hay, y los patrones son felices teniendo ocupados a sus empleados, sin tomar en cuenta a sus familias. 

En asuntos de pareja, también hubo dificultades, todos ocupados laborando para tener algo para darle a los hijos y demás necesidades; se sacrifica demasiado el tiempo de pareja, para salir juntos, caminar tomados de la mano como enamorados, y demás actividades que enriquecen la relación.

Otro asunto bastante triste en la pareja es, la incapacidad de alguno de los dos, de expresar sus sentimientos. De abrir el corazón al amor, de agradar al otro, de darse sin temor a una relación siempre romántica y viva, como si todo fuese mal visto.

Recuerdo muchas veces que me regañaron porque me agradaba estar junto a ella, en todos lados. Muchos me decían que era más pegado que un chicle, que yo sufría de dependencia, y para estar en paz con los demás, muchas veces nos reprimimos de ser cariñosos en público.

El asunto con los amigos era otro problema, el pasar tiempo con ellos es ya casi imposible, con tantísimo ajetreo diario, no queda tiempo más que para descansar en casa, y es bien difícil incluso poder encontrarse con ellos, pero en verdad que tener amigos, es muy saludable para la persona, como para la pareja. Es muy bueno cultivar las buenas relaciones con la pareja como con los amigos y la familia, de ello depende en mucho nuestra salud mental. “No hay quien no extrañe a los amigos de su juventud”.

El ser feliz, es el asunto más importante de la vida del ser humano, y es necesario realmente ser valiente y esforzado para buscar la felicidad en este mundo. La gran mayoría de las personas vivimos una vida muy infeliz, casi que puedo decir que vivimos una vida desgraciada.

Nadie sabe exactamente cómo se debe vivir. Hay muchos que dan concejo sobre cómo se debe vivir, pero el asunto es que para vivir bien se necesita no estar obligado a rebuscarse la comida del día a día para subsistir, que es el caso del 90% de la población.

Para vivir bien, es necesario cambiar muchos aspectos que son negativos en nuestras vidas. Se debe tener el valor para intentar algo nuevo, como estudiar lo que nos agrada, cambiar de trabajo si el que tenemos no nos satisface. El ideal es hacer realidad nuestros sueños, aunque en esto se nos vaya la vida, la decisión es suya.

Generalmente los padres nos hemos perdido la mayoría de la infancia de los hijos, por estar trabajando juntos para sacarlos adelante, en mi caso, he dicho que me faltan cinco años de la infancia de mis hijos, no los recuerdo como tal. Seguramente, se quedaron envolatados entre el ganar dinero para salir con ellos. A veces nos convertimos en esclavos del tener más cosas.

El éxito se mide mejor por la calidad de las relaciones con los demás que hayamos cultivado, que por las cosas que hayamos acumulado. Eso lo entendemos cuando ya estamos bastante adultos y nos vemos y sentimos un tanto solos.

Hemos mantenido una existencia mediocre, solo por el hecho de no buscar con entusiasmo la felicidad, para llegar a serlo.

El cuento de que le tenemos miedo al fracaso es solo un cuento, la realidad es que siempre hemos tenido miedo al éxito, ya que nunca lo hemos tenido en verdad, mientras que el fracaso siempre ha sido nuestro compañero fiel. Muchos temen el hacer algo nuevo y distinto, porque se prefiere lo malo conocido que lo bueno por conocer.

La estabilidad suele ser enemiga de la felicidad, porque por estar cuidando el puesto, nos acostumbramos a vivir mal, a un trabajo por el ingreso que se recibe, a cambio de hacer algo que le agrade, aunque se gane menos.

La felicidad es una elección, uno elige ser feliz o pasársela mal, cuando una persona piensa que nadie hace las cosas mejor que ella, o que de ella dependen los demás, acaba sacrificando su propia felicidad.

Siempre podemos hacer más por quienes nos aman, y es, valorarlos lo suficiente.

La insaciable sed de notoriedad suele ser letal.
Muchas veces queremos hacer demasiadas cosas con el propósito de figurar, deseamos tener bastantes amigos en las redes sociales con el objetivo de obtener “me gusta” para agradar al ego. Pero en la práctica, se hace insostenible y terminamos autolesionándonos.

Otros, nos inventamos una gran cantidad de historias y cuentos para mantener fascinados a los lectores, y así sentirnos admirados y hasta respetados. Para muchos, todo esto es cuestión de vida o muerte. Cuán abrupta y catastrófica es la transición de una etapa de la vida a otra.
 Todo comienza como un juego de niños en el bosque, pero en muchos casos termina desequilibrándonos.

En mi opinión, la muerte ha sido un factor motivador para los cambios que le he estado dando a mi vida, generando en mí una razón suficiente para querer vivir.

Antes mi vida era algo así como cuando salía a un paseo, y al regresar, después de haber visitado lugares maravillosos, solo había tomado fotos en blanco y negro, sin el sonido de las aves, ni el aroma de las flores, ni el sabor de las comidas. Ahora estoy aprendiendo a tomar videos en 4 K.

Necesitamos reconocer con la debida humildad, que las dificultades de la vida nos están estropeando nuestro verdadero vivir, debemos sentir la brisa y el agua caer sobre nuestro cuerpo, también conocer lo temporal de la naturaleza humana, antes de que nuestros hijos ya no quieran ni vernos.

De modo que más allá de los desequilibrios y de las crisis no sucede "cualquier cosa", no está el caos, sino el reordenamiento de una estructura que funciona en forma distinta. Todo nuevo orden, toda nueva estructura, tiene su origen en una crisis de un estado anterior. Las crisis no son, pues, los umbrales del caos, sino puntos en los que los sistemas sufren cambios estructurales drásticos, porque la estructura que tenían hasta entonces les resultaba muy costosa y no podían ya mantener en funcionamiento.

Los organismos siguen secuencias de crisis y colapsos de estructuras que transcurren en una forma previsible, antes de dar con alguna transición hacia lo patológico y hacia la muerte.

Si en alguna etapa de la vida no sucedieran desequilibrios, o si todo fuese perfecto, o, estático, el resultado sería monstruoso; un bebé se podría quedar siendo bebe toda su vida. Así mismo en cualquier etapa de la vida.

A primera vista se diría que, si le ponemos ciertas restricciones al niño, el resultado sería que interferimos en su libre desarrollo, pero en realidad lo que se logra es encausar y generar capacidades para su pleno desarrollo.

Siempre y cuando las restricciones no le impidan desarrollarse como persona, las restricciones impuestas por los padres deben tener sentido. Este sentido es, justamente, el que ellos se esfuercen por descubrir las leyes de la vida, lo bueno del valor del esfuerzo, y no, el facilismo del que todo lo tiene sin merecerlo.
  
La complejidad de la vida en la Tierra solo se entiende como una consecuencia del fluir de la muerte sobre la vida. Si su propósito en esta vida es estar siempre en los niveles inferiores, no necesitas ningún esfuerzo, menos reglas o leyes. Pero si deseas pertenecer a un nivel jerárquico más alto, como consecuencia de estos deseos, tendrás que enfrentarte a un aumento de complejidad consistente en la aparición de nuevas estructuras y nuevos procesos, por ende, nuevas normas o restricciones.

Tanto el camino del ganador como el del perdedor, está lleno de crisis y cambios complejos que implican el estar vivo, estos son eventos necesarios.

No solo en el tiempo, pero con el tiempo, Dios creo los cielos y la tierra. SAN AGUSTIN

EL Hombre tiene una paupérrima idea acerca de cómo funciona la vida, de cuál es la misión que tenemos aquí en la tierra, no tiene más que conjeturas.

El hombre es en sí mismo el ser más maravilloso de la naturaleza. Pero ningún hombre nace sabio.

El niño está ubicado en una cultura que incluye la concepción de todas las cosas existentes. Cuando el niño nace, las condiciones cambian: el estado de equilibrio fisiológico de la vida fetal se rompe, y el traumatismo del parto causa una situación de angustia tan severa que se ha llegado a pensar que toda angustia posterior, incluso la de la vida adulta, es consecuencia de este cambio tan severo.

Esa angustia del nacimiento duraría desde que se rompe la relación intrauterina con la madre hasta que el recién nacido tiene por fin la primera inspiración.

Cuando el bebé logra saciar su hambre y sentirse confortado por la cercanía del pecho materno, va configurando lo que se dio en llamar "la experiencia de satisfacción" (S Freud).

Pero la demora y la falta de satisfacción tienen otra consecuencia: dan origen primero a la alucinación y después al pensamiento. Esta ley, que en un sentido genérico es una función restrictiva paterna, vincula así la paternidad tanto con la restricción como con el límite impuesto a la satisfacción.

Al principio del tiempo todo era infinito, pero el desarrollo social del hombre ha hecho que todo sea limitado y escaso.

Las mujeres tienen una edad en que necesitan ser bellas para ser amadas, y otra en que necesitan ser amadas para ser bellas, mientras que el hombre tiene la edad de la mujer a la que ama.

El hombre envejece cuando deja de jugar, y cuando abandona sus ideas para crear.

Como el ser humano posee identidad, tiene un nombre e historia, puede pensar y crear, por esto le teme tanto a la castración, al abandono como a la muerte.

La vejez es la edad de emprender aquellas tareas que habíamos esquivado en la juventud porque nos hubieran llevado demasiado tiempo.
De todos los cambios temporales que puede sufrir un organismo, los más angustiosos y drásticos son el envejecimiento y la muerte.

Debemos conocer la gozosa aventura que es la vida, como sus infortunios, sus penas, y sus calamidades. Sabemos que en este mundo hay: pobreza, desigualdad, envidia, crueldad, avaricia y muchas más cosas que afectan el buen vivir, pero también podemos aprender a enfrentarlas y a salir victoriosos.

Nos pasamos horas y horas mirando mundos irreales, que la distinción entre ficción y realidad se vuelve más y más confusa.

Los problemas de conducta comienzan al inicio de la niñez, marcados por la falta de atención de los padres, y los problemas hogareños, como los castigos físicos o psicológicos. Los abusos disciplinarios que sufren los niños solo exacerban su ya frágil estado mental, que en muchos casos son un infierno.

La inestabilidad mental se hace más notoria con el trato inhumano, que a menudo se convierte en un círculo vicioso, donde lo uno conlleva a lo otro.

El ser humano vive con dolor, no solo dolor físico sino espiritual, con voz enojada, y por los secretos ocultos, vivimos en guerra con nuestros demonios internos; somos vistos como una amenaza. Se pasa sus últimas horas en la tierra paseando por las calles, sin amigos ni quien lo consuele. Deprimido y paranoico, se refugia en su casa a solas, por su infancia violenta y una tensa relación con su padre, se precipitan tales eventos.

¿De qué estamos hablando?

De la muerte, un personaje implacable que penetra el corazón mismo de la felicidad y nos arrebata lo más amado en esta vida.

De la serie “Cuando camino por ahí y me pregunto”.

JoseFercho ZamPer

Atados con nuestras propias cadenas

Nos sentimos tan inseguros como somos que, creemos que aun los caimanes se han vuelto nuestros fans, con lo que acreditamos su aparente ternura, a la sombra de tanta adulación que ha sido causa de nuestra desgracia.

Los seres humanos tratamos de cubrir nuestras necesidades con lo que los demás nos aportan. Aunque no lo percibamos muchas veces nos atamos sin darnos cuenta, con nuestras propias cadenas.

¿Estamos encadenados?

Muchas veces tratamos de insistir con la curiosidad de un niño, haciendo muchas preguntas deseando hallar respuestas, pero al ver que no las encontramos, tras varios intentos fallidos, terminamos asumiendo que no resolveremos nuestras dudas y nos olvidamos del asunto. Por no rebuscar e indagar por más tiempo, no encontramos respuestas a muchas de nuestras inquietudes.

Algún sabio explica que el elefante no se libera, aun pudiendo, porque desde muy pequeño ha estado atado a la estaca. Cuando no era más que un bebé y sus fuerzas eran menores el elefante trató de soltarse tirando de la cadena que lo amarraba y, tras fracasar una y otra vez, terminó aceptando con resignación que jamás lo lograría.

Esto mismo parece que nos sucede a los seres humanos, quedamos atrapados en las enseñanzas pasadas, las cuales hacen de estaca, inmovilizando muchas cualidades en la persona, y dejamos la vida pasar sin hacer lo suficiente por cambiarla, aceptando que, si las cosas son así, no podemos hacer nada. Pese a ser consciente de todo esto, muchas veces ante las adversidades nos sentimos encadenados y dejamos de luchar.

Me sorprendo al ver cómo tan fácilmente aceptamos respuestas negativas a nuestras necesidades, yo mismo, me he mantenido atado a mis propias cadenas, sin embargo, he descubierto que mis errores y experiencias son la única manera de encontrarlas al darme cuenta de qué me frena o me impulsa.

Cuando lucho en verdad por lo que deseo, cuando me cuestiono por lo que no entiendo, y busco hasta hallar respuestas satisfactorias, aunque vayan en contra de mis creencias, veo con claridad mis limitantes.

Cuando nos sentimos culpables de algo, sufrimos; la culpa es una emoción difícil de manejar. Tal vez no seamos conscientes de la importancia que tiene la culpa en nuestras vidas, si discutimos con la pareja, o con algún amigo o compañero, y nos empeñamos en buscar culpables a cambio de perdonar, sentiremos enfado, deseos de venganza, nos sentimos mal y nos reprocharemos lo que hemos hecho.
Los errores son inevitables, aprendamos a convivir con él. Asumir nuestro error, intentar aprender para no repetirlo, corregirlo, reparar el daño, es estupendo, pero perdonémonos porque somos humanos y es inherente a la naturaleza humana equivocarse.

No malgastemos nuestras energías buscando culpables, aceptemos nuestros errores y corrijámoslos, pongamos nuestro esfuerzo para aprender de ellos. Tampoco podemos aceptar todo lo malo que nos quieran echar encima, está en nuestras manos el cambiarlo.

Nuestro comportamiento afecta a los demás, como a nosotros nos afecta el suyo, pero cada uno es responsable de su propio malestar.

Asumamos las consecuencias de nuestros errores con altura, nuestra conducta debe ser intachable, pero no permitamos que esos errores nos encadenen hasta impedirnos vivir. La culpa como mero achaque es una emoción que nos bloquea y que no aporta nada positivo, tengamos cuidado de no alimentarla.

En las personas se genera desde muy pequeños, y con mucha facilidad una cultura de culpa exagerada, cuando se vive a diario en esta realidad, lo normal es que se eduque y se aprenda a metabolizar esa culpabilidad y salirnos sin más, con total impunidad. Esto es lo que todo el mundo entiende como gente normal.

Por qué no aceptar que nos hemos equivocado y pedir perdón, un lo siento mucho, me he equivocado, no volverá a suceder, suele ayudar a minimizar la culpa. La madurez consiste en responsabilizarnos de nuestros actos y de sus consecuencias.

Las culpas patológicas, los miedos o fobias, no sólo nos hacen la vida imposible; van más allá, nos obsesionan y nos enferman. Siempre, y con la mayor celeridad posible; sin intermediarios y sin excusas; pidamos perdón y perdonemos a nuestros deudores. Que no nos caiga la noche sin estar en paz con nuestro prójimo.

Cuando ese lazo se convierte en algo que determina nuestra vida, que nos hace preocuparnos menos por nosotros y más en función de otras cosas, está claro que debemos soltar esas amarras.

Un callejón sin salida

Los seres humanos sufrimos por desear lo que no tenemos: el trabajo soñado, más dinero, tiempo libre o cualquier otra cosa; sin embargo, por el camino olvidamos lo que verdaderamente necesitamos. Algunas veces, el problema no es aferrarse a lo material sino a personas; llámese familia o una relación de pareja, o simplemente, a una amistad.

Aferrarse a cualquier cosa o persona, resulta igual de dañino, el no poder superar la pérdida de un familiar o de alguien a quien amábamos, resulta dañándonos.
La solución.

Resulta difícil entender que, vivir pendientes del dinero se nos ha convertido en una mala costumbre. Encerrarnos en nuestro propio error, generando así un sentimiento de culpa que no nos permite seguir adelante. Los afectos, las relaciones, las posesiones, los títulos van y vienen. Intentar aferrarnos a cualquiera de esas cosas nos impide abrir nuestro corazón y darnos cuenta de la verdad.

Nuestro bienestar, no debe depender de nada que no sea bueno, el reto consiste en aceptar y confiar más en Dios y en nosotros mismos. No tiene sentido dejar que nuestra vida dependa de otra persona o de cosas materiales.

Llega el momento en que debemos tomar buenas decisiones, el camino tiene obstáculos por si solo, es claro que los recuerdos persistirán por siempre, pero lo importante es entender que aún continuamos aquí y hay muchas razones por las cuales alegrarnos de estar vivos: empezando por nosotros, los hijos, las motivaciones para vivir o la familia propia.

Adiós apegos

Cuando éramos niños nos asombrábamos por todo, en aquellos momentos éramos receptivos y toda nuestra atención estaba puesta en disfrutar el momento. Al saber que nada nos pertenece, es fácil dejar los apegos para ser libres. No es posible avanzar por el camino con la mirada fija en el pasado. Somos los creadores de nuestras propias limitaciones, si pudiéramos ver todo el proceso, notaríamos los grilletes que nos hemos estado poniendo en nuestros pies y manos.

La escasez, la enfermedad o el temor tienen poder sobre nosotros, sólo si “estamos seguros” de que son reales. Pero podemos liberarnos de ellos con la misma facilidad con la que, hemos creído en ellos.

Si queremos ser realmente felices, debemos perdonar, ese peso lo único que hace es hacernos daño, para limpiar mi vida debo primero perdonarme a mí mismo y luego a los demás, y dando gracias por todo lo que hemos sufrido a causa del dolor que nos hemos infringido.

Como todos los mortales tenemos heridas que sanar, en el trayecto de nuestra vida encontramos que amar es entregarse uno mismo. Generalmente los padres no enseñamos a los hijos a quererse a sí mismos.

Estoy conversando con la Confianza y con la Valentía, para obtener Paciencia y Alegría. Nosotros mismos ponemos las piedras en nuestro camino, cuando comenzamos con las dudas y los miedos.

El camino no es la duda, el camino es la seguridad, solo que a mí me cuesta un poquito el liberarme del pasado, vaciar esa mochila que me pesa y no me deja ser y hacer, es mi proyecto de vida para llegar a ser lo que Dios quiere de mí. El liberarnos es la opción para mejorar nuestros pensamientos y creencias.

Nuestra realidad es una ilusión, la certeza es el camino personal, el proceso de maduración es esencial.

Al pasar el tiempo veo con más claridad que todo en este mundo está manipulado por el enemigo del bien, aquellos que experimentan con las ideas, a la vez que esclavizan las mentes de todo aquel que se mantiene en las tinieblas.

Lo que pasa en nuestras vidas es resultado de cómo pensamos y vemos el mundo, es increíble todo lo que nuestra propia mente puede lograr, y a pesar de todo seguimos sin poder aceptarnos del todo, seguimos con dudas con temor. Esto es parte de lo que nos enseñaron.

Todas las mañanas lo primero que hago es abrir mi corazón a Dios en oración y en acción de gracias por todas las bendiciones que el trae a mi vida, luego leo su palabra, la biblia, y le rindo todo lo del día, y recibo su libertad gloriosa como un niño recibe su golosina o su juguete favorito.

Nos envejecemos cuando dejamos de jugar, y nos morimos cuando dejamos de creer.

Jesucristo te ama y te bendice.

JoseFercho ZamPer

Si tú y yo nos conectamos, seríamos mejor


Un buen día conversaba un hijo con su madre, este le comentaba sobre el asunto de lo que la ley permitía hacer a los pacientes terminales y todas esas patrañas de la “muerte digna”, el joven Le dije a su madre: "Mamá, nunca me dejes vivir en estado vegetativo, dependiendo de máquinas y líquidos de una botella”. Si me ves en ese estado, desconecta todos los artefactos que me mantienen vivo y bota todos los líquidos de los cuales dependa, pues prefiero morir a estar así".

La madre se levantó y lo miró con una cara de admiración y alegría intensa, nunca vista en ella.  

Inmediatamente fue y desconectó: El Celular, El Internet, El Cable, El Televisor, El DVD, El Computador, El Play.  Y botó: El Whisky, El Vodka, El Tequila, El Ron, El Aguardiente, El Vino y Las Cervezas.

Debemos aprender a desconectarnos de todo aquello que nos mantiene es un estado vegetativo, para volver a conectarnos a la vida.

Desconectarse no es fácil, por eso debemos comprometernos con nosotros mismos en ser libres, encontrar una vida nueva, por ende, mejor.

Las palabras son semillas las cuales dependen de cada uno para que germinen y den fruto.

Es prioritario aprender a hacer cosas distintas a lo habitual, como el desconectarse de todo lo que nos mantiene tristes o melancólicos.
 
Creo que durante nuestra vida necesitamos conectarnos y desconectarnos de todo; los horarios, las jornadas laborales, los aparatos y las rutinas que nos mantienen como zombis. Hay mucho por aprender en lo que a calidad de vida se refiere.

Todos vivimos de deprisa, con todo en marcha, no queremos apagar nada, ni para dormir; pero sé que debo descansar.

¿A qué horas termina la jornada laboral? Yo creo que es cuando vamos de vuelta a casa, con esa sensación gratificante del deber cumplido.

Todos deberíamos saber cuál es nuestro hogar. Por desgracia, muchas personas no tienen personas a quien volver, solo cosas y situaciones por resolver. 
En estos tiempos, muchos están perdidos entre marañas de cables y enlaces virtuales, los cuales los lleva a perder esa conexión humana, valores como el amor, que nos acercan al otro, a su dolor, a su realidad, a su corazón. Es imposible dejar entrar personas donde todo está ocupado con cachivaches viejos.

Parece que estamos llevando la sociedad hacia un lugar equivocado. Es hora de  asumir nuestra responsabilidad, de pararse delante de las situaciones y redefinir los objetivos. Es necesario dedicar tiempo para disfrutar de la familia, de todos y cada uno de ellos.

Todos estamos cometiendo suicidio, y usamos tantas cosas para ello que, aunque no nos administramos drogas o venenos directamente, si lo hacemos a través de lo cotidiano, y estamos acabando con nuestras vidas.

Cuando nos desconectemos de todo lo que nos está matando, podremos seguir viviendo. Si dejamos que la naturaleza cumpla con su misión, nos proporcionará una mejor calidad de vida.

La personalidad está formada de: costumbres, tendencias, intereses, lo cual ofrece una imagen de falsa coherencia es sí. Es decir: si te sientes divertido en las fiestas, muchos deducen que eres una persona divertida. Pero quienes te conocen mejor, en situaciones en las que no posees el control, muy seguramente ellos tengan otro concepto de ti.

El apego es la inclinación, dependencia, afición o adicción hacia algo o alguien. La persona dependiente se diluye en la otra perdiendo de vista sus ideas, valores, proyectos, y, en definitiva, su individualidad. Cuando dependemos de tantas cosas externas a nosotros, lo que nos ocurre es que mantenemos una relación adictiva y enfermiza, por ello, el apego es una causa de sufrimiento.

En una relación sana, la persona asume la responsabilidad de su propia vida y de sus acciones. La felicidad no está en el otro, sino que depende de cada uno de nosotros, generando libertad e independencia. La educación transita por un camino de piedra, si alguien comete una falta, los otros propenden el castigo por ello, sino se muestran decepcionados, tristes o dolidos.

El hombre es responsable de sus actos, debo actuar a conciencia, pues la calidad de vida depende de lo que me hace feliz. No es saludable aferrarse emocionalmente a nada, tampoco, a nadie.

De todas esas porquerías debemos mantenernos desconectados.

Eso es lo que nos mata.


JoseFercho ZamPer

La teoría de la relatividad.



Dios existe y podemos conocerlo, otra cosa es que no queramos hacerlo.

Estaba tranquilo sin hacer nada, de repente me asaltó un pensamiento.  “Si una persona muere, qué pasará después”, quedé perplejo. Este simple pensamiento me produjo una profunda impresión, eso me llevó a la teoría de la relatividad.

La gravedad atrae a los cuerpos por lejos que estén uno del otro, pero el amor los une para siempre en Dios.

Hay gente que niega que existan valores más allá de sus narices, y rechazan toda posibilidad de conocimiento, renuncian al dialogo y se resignan a creer que el mundo carece de sentido.

Por más que uno se sienta atraído por esas ideas, los argumentos carecen de sentido, las explicaciones que dan son meras especulaciones, invenciones de la imaginación, puros síntomas de locura. Esto es imposible de explicar, pues no existen mentes tan capacitadas para entender tales ideales sin principios. Por ejemplo, muchos dicen viajar en el tiempo, y hacer el amor más allá del universo.

En este mundo se sufre de depresión, trastorno bipolar y esquizofrenia, esto está llevando a muchas personas al fracaso de sus vidas y al de sus familias.

Lo vemos con frecuencia cada día, se manifiesta como afectaciones al pensamiento, “la gente ya no piensa”, en los sentimientos, “ni sufren ni gozan”, y también en el estado de ánimo, “andan desanimadas todo el tiempo”. Ya es toda una patología cerebral.

Así hay millones de personas que podrían ser factores de riesgo para los demás, con rasgos de personalidad que no se consideran trastornos clínicos, pero que impiden el buen desempeño de la sociedad.

Son todos aquellos “libres pensadores” que creen tener la razón en todo lo que dicen o hacen, pero que no se sujetan a la lógica mucho menos a la verdad. Son todos aquellos que se consideran expertos en política, religión, artes, economía y demás principios fundamentales, pero en su actuar se llevan por delante a cuanto incauto encuentran mal parado. 

Se hace necesario pasar al tablero a cuanto rasgo de personalidad desordenado se halle, someter a un examen riguroso a todo aquel que muestre un déficit de atención que lo desvele.
Todos estos trastornos vienen desde la infancia, tantos años de mala educación recibidos desde el vientre de la madre, en el hogar, y durante el tiempo de escolaridad, han dejado a más de uno loco.

Por lo que se hace muy necesario implementar controles de calidad muy rigurosos en todos los procesos humanos, a causa del gran desconocimiento sobre la verdad y la vida. 

Desde hace mucho tiempo los estudios han permitido determinar que los trastornos genéticos son base de estos problemas, ahora sabemos que el comportamiento humano también se hereda.

De momento los expertos trabajan impulsados por el prestigio de sus instituciones, quienes los patrocinan, esperamos que esto sea una labor real de cada individuo en procura de su propio bienestar.

Aunque hoy todo es relativo, pues cada uno puede hacer lo que le viene en gana, por el derecho que le asiste a su libre desarrollo y personalidad, como consecuencia lógica involucra el derecho a la propia imagen y la libertad sexual. Esto es, la posibilidad de adoptar, cualquier modelo de vida acorde con sus propios intereses, convicciones, inclinaciones y deseos, conforme a su conciencia, puede escoger libremente las circunstancias que dan sentido a su existencia.

Así las cosas, todo es relativo, aunque sea arbitrario, lo que a mi me parece bien, aunque a usted le parezca mal; puede estar bien. O viceversa.

Lo que en unos países es delito, en otros no lo es, ej. Consumir drogas alucinógenas o estupefacientes, cultivarlos o comercializarlos, etc.

Todo es relativo según lo que cada uno crea o piense de las cosas, o lo que el estado diga sobre casa asunto, todo es relativo.

“Nada es absoluto, todo es relativo”, todo depende del punto de vista psico-pirata del analista.

Según Protágoras: “el hombre es la medida de las cosas, de las que son en cuanto son, y de las que no son, en cuanto no son”.

Este sofista griego, fue experto en retórica, recorría el mundo cobrando elevadas tarifas por sus conocimientos acerca del correcto uso de las palabras.

Platón le acredita como el inventor del sofista profesional o profesor de la habilidad para tener éxito mundano. “La habilidad de tumbar al más pendejo”

Desde el punto de vista lógico, ambas sentencias son “absolutistas”. Si yo digo que “todo es relativo”, en verdad estoy afirmando un absoluto, a saber “que todo es relativo”. Y si digo que “nada es absoluto”, también estoy afirmando otro absoluto, a saber, “que nada es absoluto”.

Mucho mejor lo expuso un gran erudito, en la famosa «ley campoamor» que dice: «En este mundo traidor, nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira».

Esto nos deja en el mismo punto, el cual supone una pesimista, pero bella manera de expresar, y admitir, que nada vale, que ningún valor es inmutable, y que inevitablemente impera el subjetivismo, la arbitrariedad, y el relativismo, en todas las facetas de nuestro mundo.

Hoy es muy fácil encontrarse con grandes pensadores de este talante, como aspirantes a grandes cargos y con deseos de alcanzar excelentes resultados para sus vidas y para los demás. Lo que me deja pensando en ¿Cómo lograrlo? Si no sabemos ni para donde vamos, ¿Cómo llegaremos allá?

La única excepción la hacen aquellos que en verdad siguen a Jesucristo, aunque muchos digan que estamos locos, esa locura es solo percibida por los que en verdad lo están, pues los locos no pueden entender a Dios.

Confío en Dios que un día no muy lejano, los que nos consideramos creyentes, o cristianos, estemos ubicados y sostenidos en la verdad, en la roca firme.

Jesucristo te ama y te bendice.


JoseFercho ZamPer